Grandes corporaciones, ¿os queda algo de vergüenza?

El abuso de la obsolescencia programada está llegando a unos niveles simplemente irritantes. Es sorprendente ver como los dispositivos están hechos ahora para fallar a los pocos meses sin ningún pudor y el ejemplo lo he visto en Samsung Galaxy SIII, que está diseñado para que se estropee a los seis meses, justo cuando caduca la garantía del móvil en muchos lugares del mundo.



La verdad es que tengo las siguientes preguntas, ¿cuál es el límite de las grandes corporaciones?, ¿hasta dónde son capaces de llegar para seguir haciendo sangrar unos bolsillos cada año menos pudientes en con excusas baratas y con la intención de llenarse los bolsillos?, ¿es que ya no tienen bastante?

La verdad es que es sorprendente lo calladito que se lo tenía Samsung, su teléfono estrella se estrella al poco tiempo de ser adquirido, con un fallo en la placa base que hace que el terminal quede inutilizable.

Lo gracioso es que en muchos lugares del mundo la garantía que tienen estos cacharros es de seis meses, justo lo que tarda la placa en irse al carajo, señores de Samsung, ¿creen que me compraría otro Galaxy si veo que un terminal de esa marca me falla de forma irreparable en menos de un año?, ¿es que creen ustedes que la gente es gilipollas?

Es sorprendente ver cómo los cacharros, sea cual sea, están cada año diseñados para durar menos. La primera lavadora que tuve en mi casa duró diecisiete años y desde entonces cada tres la hemos tenido que cambiar porque empezaban a dar muchos problemas. A pesar de todo, parece que la última Bosch (la que tengo ahora en casa) está durando, tiene cinco años y ahí sigue, esperemos que salga algo más agraciada.

Lo que no se es en qué piensan los fabricantes de smartphones, ¿es que piensan que las familias tengan una partida presupuestaria anual de miles de dólares solo para sus cacharritos?, ¿esperan que las familias dejen de comprar comida por un smartphone? Si por lo menos esos dispositivos fuesen baratos se entendería, pero no, son caros, MUY CAROS y tener que comprar no uno, sino varios cada año es algo que yo, personalmente, no pienso asumir, antes me doy de baja, porque a mi no me hacen dudar entre comer y tener un estúpido teléfono móvil.

Esto, una vez más, confirma mi denuncia en torno a la burbuja tecnológica que hay en torno a estos dispositivos, en donde la vergüenza de los fabricantes ya está por debajo de 0.

Para rematar y en este caso, otro Android problemático.

Basta ya, entiendo que las empresas tengan que vender, pero tomar por gilipollas al consumidor es ya una barrera roja que no estoy dispuesto a tolerar.

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