Canonical, de Apple a Debian

Está claro que últimamente Canonical tiene una gran ansia de protagonismo y está dando mucho que hablar en el Open Source, tanto para bien como para mal, así que dedicaré este artículo a hablar de esta empresa y de su producto estrella, Ubuntu.



Canonical y su sistema operativo, Ubuntu, están ahora en el ojo del huracán, después de anunciar la creación de Mir, su propio gestor de ventanas, ahora anuncia que cambia el modelo de desarrollo de Ubuntu.

La dirección de Canonical es bien clara, quiere distanciarse lo máximo posible de lo que podríamos llamar los Estándares de Linux (porque los Linux Standard Base no han servido para nada), desmarcándose por completo del universo de GNU/Linux e intentando crear su propio mundo, algo por lo que le ha llovido muchas críticas, sobre todo por el mayor distanciamiento que está teniendo no solo con la comunidad de GNU/Linux, sino también con su propia comunidad, apostando por modelos de desarrollo cada vez más cerrados.

Sin duda, está más que claro que la inspiración de Canonical se encuentra en Apple, cosa que queda evidencia con los últimos giros de la empresa y sobre todo por la interfaz por defecto de Ubuntu, Unity, que está claramente inspirado en la interfaz Aqua de OS X, hasta el extremo de ser tan limitado como este.

Pero sin duda lo que ha colmado el vaso ha sido ha sido la presentación de Mir, un nuevo gestor de ventanas que Canonical pretende que sustituya a Wayland, el gestor de ventanas que en un principio iba a sustituir al dinosaurio de X Window y que Canonical al principio apoyó, pero esta ha decidido crear su propia solución para las distintas versiones de Ubuntu (escritorio, móviles y tabletas), ya que según la empresa de Isla de Man, Wayland es limitado y no cumple con las expectativas que se habían creado en torno a él.

Sin embargo, no han sido pocas las voces las que se han levantado en contra de Canonical, donde podemos nombrar a la comunidad de Linux Mint (si, habéis leído bien) o la de Gnome, pero sin duda los más duros han sido los pesos pesados de la comunidad de KDE. De hecho, Aaron Seigo, líder del proyecto KDE, ha puesto en duda si Canonical tiene los medios para hacer un buen gestor de ventanas en el tiempo que los creadores de Ubuntu se han propuesto, ya que hay pocas cosas más complejas que la creación de un gestor de ventanas.

Después de la tormenta de Mir, ha venido otra noticia bomba, aunque al contrario del gestor de ventanas, del cual yo también estoy en contra porque es más fragmentación estúpida, me ha parecido bastante mejor. Canonical ha anunciado que cambia los tiempos de soporte de Ubuntu, siendo para las versiones normales de 9 meses (antes era año y medio) y las LTS de 5 años. Esto tiene una dirección clara, favorecer a las versiones LTS frente a las otras, intentando darle a las versiones normales un enfoque más hacia el desarrollo, mientras que las versiones LTS pasarían a ser las versiones estables oficiales de Ubuntu.

Parece que Canonical imita un poco el modelo de desarrollo de Debian, aunque Canonical juega con fechas fijas y la rama de desarrollo de Ubuntu tendrá un lanzamientos de versiones con fechas fijas, no como Debian Testing, que es una "distribución" Rolling Release.

Así que nada, parece que Canonical dará que hablar en los próximos meses. Por un lado aplaudo que hayan decidido darle más peso a las LTS, ya que eso de estar siempre con la última versión no tenía sentido para muchos perfiles de usuario, sobre todo profesionales, y los que tienen versionitis siempre tendrán la última versión a su disposición. Por otro lado, me asquea que cada día sea más una copia barata (en más de un sentido) de Apple y su dirección yendo a contracorriente con respecto al mundo GNU/Linux. Habrá que ver quien gana, si Canonical o la comunidad de GNU/Linux.

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