Segunda mano, ¿la nueva forma de piratería?

Dentro de no mucho tiempo saldrá a la venta una nueva generación de consolas de videojuegos, que acompañarán a la cuestionada WiiU de Nintendo. Más allá de los avances técnicos, lo que está claro es que es que la segunda mano estará claramente penalizada, al menos y por ahora por parte de Microsoft que se sepa, teniendo que pagar un canon para poder vender un juego de segunda mano, donde el dinero irá a parar a las arcas de los fabricantes de consolas, de la desarrolladora y distribuidora del juego vendido.


Viendo el disparate en el que se han convertido las consolas de videojuegos, me alegra haberme bajado del barco hace ya muchos años, ya que la industria de los videojuegos se ha convertido en algo usurero de verdad. Primero con los puñeteros DLC que ha permitido a la industria vender los juegos a trozos, haciendo que más de uno pague más de 100€ por un videojuego, algo que no se ha visto ni en la Super Nintendo. Ahora llega que Microsoft quiere imponer una política de un juego, una consola, un usuario, dicho de otro modo, que un juego solo se puede ejecutar en una consola y con un perfil de usuario, volviendo imposible el prestar un videojuego y penalizando la segunda mano de forma clara, todo con tal de vender a toda costa.

Aunque por ahora Microsoft es el único que ha dado la cara al respecto, mucho me temo que Sony quiere también coger el mismo rumbo, aunque por ahora y por lo que se, no se puede decir lo mismo de Nintendo, que parece no tener la intención de penalizar la segunda mano y más después de la discreta acogida que ha tenido WiiU. Sin embargo, si Microsoft saca tajada de con su nueva marranería, estoy segurísimo que tanto Sony como Nintendo le seguirán los pasos.

El problema de todo esto es que cada año estamos ahondando más en la mierda que nos han metido muchas grandes empresas y multinacionales, el vender productos con los términos de uso de un servicio, cosa que llevo denunciando desde hace mucho tiempo. La gran verdad, la realidad, es que muchas veces, cuando “compras” un artículo, en realidad lo que estás haciendo es pagar un canon único para poder usarlo, pero el producto de turno (sobre todo si es software) nunca es tuyo, cosa que se ve de forma clara en los términos de uso, donde la empresa de turno te pone tropecientas mil condiciones que no tienen ni pies ni cabeza, pero claro, como has pagado se supone que has aceptado esos términos de uso abusivos que han recibido algún que otro varapalo por parte de los tribunales.

Aunque no ha sido una guerra muy mediática, la verdad es que los desarrolladores de software llevan ya muchos años luchando contra la segunda mano, alegando que esta le provocan unas supuestas pérdidas equivalentes a la de una copia pirata igual a una venta perdida, unas suposiciones que no se sostienen ni queriendo, ya que muchas veces en el mercado de la segunda mano se mueve software descatalogado y que en consecuencia muy difícilmente podrás encontrar copias de primera mano en algún sitio.

Es curioso ver cómo ha ido evolucionando el término de piratería. Al principio era el lucrarse a base de vender copias ilegales, cosa que yo apoyo totalmente, pero con la llegada a Internet piratería se convirtió en todo aquello que fuese compartir, queriendo hacer que eso salga más caro que matar a una persona. Ahora quieren hacer que piratería sea el revender un producto que, por la razón que sea, ya no te hace falta o no te interesa y lo quieres vender para sacarle algún beneficio a la vez de deshacerte de él.

Cada día nuestros derechos están más pisoteados, tanto por los estados como por las grandes multinacionales y aprovecho para decirle algo a estos últimos.

Por favor, sean coherentes, dejen de vender sus productos con los términos de uso de un servicio, alquilen sus productos, hagan que sean servicios, que Apple alquile sus ordenadores, que las distribuidoras prohíban la venta y que solo haya alquiler de software, así no seguiréis engañando al usuario y tanto legal como legítimamente el software seguirá siendo de la distribuidora, para siempre.

Este es sin duda uno de los motivos por los cuáles apoyo el Open Source, para liberar al usuario de unas ataduras cada día más estúpidas consentidas por los gobiernos que son presionados por las grandes corporaciones. Yo no tengo que soportar que una empresa, tras comprarle un producto, me esté diciendo todo el tiempo qué puedo y qué no puedo hacer con lo que he comprado. Si lo he comprado, se supone que es mío y ya veré el uso que le doy.

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