Microsoft, cuando imitar a la competencia sale caro

La verdad es que en los últimos tiempos no se puede decir que Microsoft esté en su mejor momento, los de Redmond se han empecinado que seguir una política que ellos mismos sabían que era bastante impopular y que iba a hacer que les cayesen palos por todos los lados. No es la primera vez que escribo algo sobre la creciente impopularidad de Microsoft, pero lo increíble es que medios dedicados a las tecnologías relacionadas con las computadoras han dedicado palabras muy gruesas a Microsoft.


Está claro que Microsoft, en un intento desesperado por engancharse a la llamada Era Post-PC, ha dado un giro de 180º, cambiando de forma radical toda su política y dejando un poco de lado el tan bien acogido Windows 7.

Estaba clara la inspiración de la compañía de Ballmer en la que es sin duda la gran referencia de la informática en los últimos tiempos, sobre todo gracias a sus grandes campañas de publicidad, Apple. Microsoft empezó a imitar de forma descarada ciertos aspectos de los de Cupertino, empezó a fabricar sus propio hardware (tabletas Surface), ha intentado crear su propia plataforma móvil (Windows Phone) y hasta nos ha vuelto Windows un producto más táctil que otra cosa con Modern UI. Los resultados no han podido ser más desastrosos, las tabletas Surface, ya sea con Windows RT o con Windows 8, son un fracaso absoluto de ventas; Modern UI ha tenido un rechazo masivo por parte de ciertos sectores y con razón, porque en un desktop Modern UI no pinta nada y Windows Phone no consigue despegar y ante el boicot de Google lo tiene difícil para seguir avanzando. Y esto no es todo, sino que han tenido rectificar los términos de uso del fracaso de ventas Office 2013, ya que en un principio solo se podía instalar en un ordenador.

Los fracasos de Microsoft no acaban ahí, porque querían ofrecer lo mismo que Apple no solo a nivel de productos, sino también en término de uso, queriendo ofrecer un ecosistema muy restrictivo que ha terminado por enfurecer a los usuarios de todo el planeta. XBox One, la consola de Microsoft para la próxima generación, ha recibido tantos palos que por lo que he leído han rectificado, aunque todavía tengo que confirmar esto. Lo que ha colmado el vaso es la obligación de estar cada 24 horas conectado, lo que hace que no puedas ir un fin de semana a la playa de camping, o bien irte de vacaciones, al menos que te lleves la XBox contigo y que encuentres una conexión de Internet para que no te bloqueen la cuenta. La verdad es que no se quién es el idiota al que se le ha ocurrido semejante idea que condena a un producto a acumular polvo en las estanterías de las tiendas, ¿quién quiere comprar un dispositivo que te obliga a no poder salir de casa más de un día?

También hay que sumar esto las críticas en torno a los juegos de segunda mano, cosa que tampoco se cómo ha quedado, aunque espero que Microsoft rectifique/haya rectificado.

Lo peor de todo esto no es que Microsoft haya hecho todas estas cagadas, sino que sabía perfectamente lo impopulares de estas políticas y pese a todo, decidió seguir con ellas, algo que es totalmente absurdo y que no se sabe a qué responde, es como si Microsoft no tuviese las ideas claras de qué hacer para poder remontar el vuelo.

A Microsoft le pasa igual que a nuestros políticos en España, que no tienen ni puñetera idea de lo que hay ahí fuera. Ante la constante pérdida de cuota de mercado en el ámbito doméstico debido al empuje de Apple y Android, decidió ser una burda imitación de Apple con el fin de obtener resultados similares, pero Microsoft no vio que su perfil de usuario no tiene nada que ver con el de la Manzana. Los de Redmond, tradicionalmente, no han sido muy de poner limitaciones sobre cómo deben usar sus productos a pesar de que casi todo sea software privativo, siempre han dado bastante libertad para todo. Jamás he visto a Microsoft prohibir el uso de software libre, por ejemplo, aunque nunca hayan casado con él.

Microsoft tiene un problema muy gordo, no tiene ni idea de cuál es el perfil de su usuario, lo que hace que lancen productos que terminan rechazados por la mayoría de sus seguidores.

Antes de tanto analizar a la competencia (en especial Apple), los de Redmond deberían analizar mejor lo que tienen para así, al menos, no seguir perdiendo usuarios como lo está haciendo ahora y entregando en bandeja la victoria a la competencia.

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