Las luces y sombras de Canonical

En los últimos tiempos he tenido algunas discusiones en torno a la distribución GNU/Linux más famosa, Ubuntu. Me han llegado a decir casi de todo debido a que he sido bastante crítico con su empresa desarrolladora, Canonical, sobre todo por la dirección tomada en algunos asuntos. Con esta entrada me gustaría explicar qué cosas admiro de Ubuntu/Canonical y qué cosas no me gustan.


Para empezar, yo he sido uno de esos millones de usuarios que se han empezado a adentrar en el mundillo de Linux a través de Ubuntu, en aquellos tiempos me dedicaba a pelearme contra los virus en Windows XP y contra el nefasto rendimiento de Windows Vista. La verdad es que mi experiencia con los ordenadores era bastante frustrante y perdía muchos fines de semana intentando repararlos.

Un día colega me presentó Ubuntu, lo instalé en mi portátil Toshiba y aunque la gráfica no iba bien, la verdad es que me ofrecía una experiencia mucho mejor que Windows Vista, ya no tenía que preocuparme por los virus y aquel ordenador, el cual me dieron ganas de devolverlo de lo lento que era, empezó a rendir decentemente.

A partir de ahí y gracias a que en mis dos ciclos superiores nos inculcaron el interés por Linux, empecé a engancharme a este sistema operativo y desde entonces he ido dejando Windows en un rol cada día más marginal, siendo usado solo para jugar y como entorno de pruebas para mis páginas web, ya que el renderizado de las fuentes te pueden dar más de un susto.

Sin más dilación, voy empezar a evaluar un poco las cosas positivas y negativos que tiene Canonical, que se terminan proyectando en su producto estrella, Ubuntu.

Cosas positivas

Lo que siempre me ha gustado de Canonical es su implacable ímpetu en ofrecer Linux desktop de calidad, eso sin duda algo que no se le puede reprochar. Canonical siempre tuvo las ideas muy claras sobre qué ofrecer y cómo ofrecerlo y, sinceramente, de no ser por Ubuntu hoy en día la calidad del Linux desktop estaría muy por debajo de lo que tenemos actualmente.

La gente en torno a Ubuntu lo tuvo claro desde el principio, ofrecer algo funcional por encima de las posibilidades ilimitadas, algo que funcionase y que fuese sencillo para el usuario y es indudable que lo han conseguido. Hoy en día no necesitas ser ingeniero o programador para poder usar Linux, cualquiera puede usarlo con un poco de voluntad y ganas de aprender, cosa que no tiene todo el mundo. Yo mismo he visto como otras distribuciones como OpenSuse y Fedora han seguido la estela de la empresa de la Isla de Man mejorando y facilitando el uso de sus respectivos sistemas operativos en cada versión, facilitándome los saltos entre las distintas distribuciones y provocando que actualmente use la distribución comunitaria de Red Hat.

Aunque no ha tenido todo el éxito que su jefazo, Mark Shuttleworth, desearía, si ha tenido el suficiente éxito social como para que algunos programas comunes en Windows terminasen portados a GNU/Linux, y el ejemplo más contundente es Steam. ¿Quién se imaginaba hace tres años que el invento de Gabe Newell llegaría a nuestro sistema favorito? Pues el mérito de todo esto el 100% de Canonical y su intención de hacer que GNU/Linux llegue a todo el mundo, y es que Ubuntu es la excusa que usa más de una empresa para empezar a portar sus aplicaciones a GNU/Linux.

Uno de los aspectos que más me repugnan del Linux desktop es su escaso tiempo de soporte. La mayoría de las distribuciones solo ofrecen dieciocho meses de soporte, las Rolling Release tarde o temprano se terminan rompiendo, y un usuario común no puede estar pendiente todos los días ni estar actualizando cada pocos meses el sistema operativo, al usuario común hay que ponérselo fácil y ahí es donde la empresa y el sistema que nos ocupan han dado en el clavo.

Antes Ubuntu ofrecía dieciocho meses de soporte en las versiones normales, tres años para las LTS desktop y cinco para las LTS server. Las cosas han ido cambiando y luego pusieron cinco años de soporte LTS tanto para desktop como para server y luego recortaron el soporte de las versiones normales de dieciocho meses a nueve. Para mi ahí Canonical volvió a dar en el clavo y mostró de forma clara lo que quería, que los usuarios se centrasen en las versiones LTS mientras que las versiones normales quedarían más centradas para desarrolladores y probadores. En mi opinión ofrecer cinco años de soporte me parece un tiempo más que razonable ya que con una versión de Ubuntu puedes echar toda la vida útil de un ordenador. Lo que no puede ser en mi opinión es lo que hace Microsoft, que eterniza el soporte a sus sistemas operativos hasta casi el infinito, provocando estos sean incapaces de sacarle todo el partido a las máquinas más modernas, en especial las CPU.

Ubuntu tiene un gran peso en el Linux desktop, de hecho se estima que su cuota de mercado está entre el 50% y el 80%, dejando al resto de distribuciones casi en un plano secundario. Esto es un hecho positivo y negativo a la vez, ya que por un lado queda en evidencia el buen hacer de Canonical y la comunidad de Ubuntu frente a sus competidores, lo malo es que en este contexto todo el universo del Linux desktop depende de que esta distribución haga bien los deberes porque, en caso de que las cosas se tuerzan, la metralla llegaría a herir al resto de distribuciones, pudiendo perder buena parte de los apoyos conseguidos hasta hoy como el ya mencionado Steam.

Sin embargo, espero que Canonical sea sensata y tome las decisiones correctas para seguir con el lento avance en el mercado del Linux desktop y poder conseguir que algún día la suite de diseño de Adobe sea portada, que es en mi opinión el gran reto de GNU/Linux en torno a software privativo profesional, sin menospreciar aplicaciones de todo tipo que a buen seguro que también tendrán que ser portados algún día.

Ubuntu ha sido la entrada definitiva de Linux en el desktop, la distribución que ha conseguido que se tome en serio y negar esto es simplemente faltar a la verdad.

Cosas negativas

No todo es oro lo que reluce en torno a Canonical/Ubuntu, y es que desde hace unos años la empresa de la Isla de Man ha sido objetivo de durísimas críticas y de provocar agrios debates debido a algunas decisiones de empresa que no han gustado a muchos, incluyéndome a mi.

Sin lugar a dudas el tema que más polvareda ha levantado ha sido el de las lentes de Amazon, que fueron acusadas por muchos (incluido yo) de ser un spyware. Entiendo que Canonical es una empresa pequeña que necesita dinero y que posiblemente Amazon le diese un buen dinero por meter dichas lentes y no estoy en contra de que este tipo de software estén instalados en un sistema operativo, creo que cada usuario es libre de tener lo que quiera, hasta de tenerlo de virus hasta las trancas si así lo desea. El fallo ha sido el no dar opción al usuario de instalar o no las lentes en la instalación del sistema y obligarle a comérselas en un principio. Creo que si se hubiese sido más transparente y hubiesen dado opción al usuario desde la instalación no se habría levantado tanta polvareda, porque el usuario es libre de elegir qué quiere tener instalado en su ordenador, pero es que nadie pidió explícitamente que les metiesen unas lentes de publicidad en su sistema operativo y cuando se habla de nadie es que está a años luz de ser una propuesta apoyada por una mayoría.

Aunque el tema de las lentes ha sido posiblemente el más polémico, la cosa empezó unos años antes, con la llegada de Unity. La interfaz de Ubuntu también ha sido objeto de polémica, ya que supuso el divorcio de Canonical con la rama troncal de GNOME. Unity, como muchos sabréis, es una shell para GNOME 3, aunque tiene la intención de ser un entorno de escritorio completo posiblemente basado en Qt. La empresa de Shuttleworth se olió la tostada con GNOME-Shell y las oscuras de intenciones de Red Hat para usarlo como torpedo contra su empresa, así que decidió cortar por lo sano y desarrollar su propia tecnología. Aunque al principio no le fue muy bien, la verdad es que Unity ha ido madurando hasta el extremo de ser un entorno (perdonen si la expresión no es correcta) bastante usable y cómodo.

Recuerdo cuando GNOME-Shell se estrenó oficialmente con Fedora 15 y Unity creo que ya llevaba una o dos versiones de Ubuntu liberado (sin contar Ubuntu Netbook) y vi como la shell oficial de GNOME batía a la de Canonical. Sin embargo, Red Hat, dueña de facto de GNOME, se centró más en cómo convertir el entorno en un torpedo contra su competidor que en hacerlo bueno de verdad, lo que hizo que GNOME-Shell al principio se estancara y fuese batido por Unity, para que luego no llegase maduro para Red Hat 7, teniendo que recurrir al parche de GNOME-Classic para ofrecer un entorno usable en la próxima versión de su sistema operativo.

Otra de las cosas que me han hecho perder los papeles ha sido la más o menos reciente guerra iniciada por Canonical contra todo el mundo, y es que no se puede decir que esta no se ha dedicado a ganarse enemigos en los últimos tiempos.

En primer lugar y una cosa que me pareció fatal, fue cuando Canonical anunciaba que empezaría a dar la espalda a su comunidad con el fin de hacer el desarrollo de Ubuntu más cerrado. Esto significaba una cosa, Canonical no está dispuesta a escuchar a los usuarios y mucho menos las críticas, mostrando una actitud arrogante no solo ya contra sus competidores (solo hay que recordar cuando Shuttleworth se dedicó a trollear a los miembros de OpenSuse), sino también contra la gente que le ha sido fiel durante mucho tiempo.

El colmo de esta guerra contra el mundo ha sido sin duda Mir, el servidor gráfico de Ubuntu, con el que se podría romper la poca homogeneidad que le quedaba a GNU/Linux.

Como he dicho en otras ocasiones, si apoyo a Wayland frente a Mir es porque lo considero el estándar y el posible peligro que podría ocasionar esto en el soporte a nivel de tarjetas gráficas e incluso aplicaciones. Que quede claro que soy el primero que todo esto quede en nada que todos podamos seguir compartiendo todo tal y como ha pasado hasta ahora, pero el riesgo está ahí y hay que tenerlo en cuenta.

El problema que tiene Canonical es que es una empresa pequeña y muchos dudan de que pueda llevar Mir a buen puerto. Personalmente espero que no sea tan estúpida como para meter Mir en Ubuntu 14.04 si este no está maduro, porque podría ser el fin del Linux desktop.

Para desgracia para la empresa de la Isla de Man, los pocos medios de los que dispone no son la única cosa que juega en su contra. Las comunidades de KDE y GNOME y las empresas Novell y Red Hat han anunciado que apostarán por Wayland, presionando estas dos últimas a las empresas de chips gráficos para que no den soporte a Mir y ya han conseguido que Intel de marcha atrás en su intención de dar soporte a XMir, lo que obliga a Canonical a tener que adaptar los drivers ella misma, lo que supone en mi opinión un trabajo extra que roza lo absurdo, porque Ubuntu no nació para ser una distribución pionera en tecnología, sino en adaptarla a las masas y creo que tendría que seguir centrándose ahí.

Bueno, aquí termina mi análisis sobre las luces y las sombras de la empresa y sistema operativo más mediáticos del Open Source. Espero que con esto quede claro que opino realmente y también quede claro que no soy un hater irracional.

Quiero darle las gracias a Canonical y a la comunidad de Ubuntu por hacer un estupendo sistema operativo y por permitirme adentrarme en el maravilloso mundo de GNU/Linux y el Open Source en general.

Comentarios

  1. En estos momentos no sé si reconocer que Canonical se precipitó con Mir o apoyarlos incondicionalmente, por que no sé dónde estaría Wayland de no ser por la competencia que le ha hecho Canonical.
    Ha habido mucho empuje de las distros LInux en busca de la facilidad de uso debido a la popularidad de Ubuntu.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy totalmente de acuerdo con tu último párrafo.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares