¿Estoy viviendo mis últimos meses como usuario de KDE?

Llevo ya casi ocho años usando GNU/Linux, aunque casi en exclusiva y ocupando el 100% de mi producción, solo llevo tres, cuando por fin este sistema reunió todo lo que yo necesitaba para dejar Windows definitivamente, y relegarlo a un sistema para pruebas y juegos antiguos que solo tengo en formato físico o alguno de Steam que no está disponible para GNU/Linux.


Yo jamás he sido un fanático de los entornos de escritorio, de hecho la personas que han podido ver mis pantallazos verán que he usado una gran variedad de estos, y que actualmente la cosa anda muy dispersa, porque ahora uso Kubuntu en el desktop, Ubuntu con Unity en mi portátil Toshiba y Debian 8 Jessie con XFCE en el netbook. Cierto que hace tiempo critiqué la distribución comunitaria con más solera, aunque con la incorporación de systemd tengo que reconocer que me he reconciliado y puedo decir que ahora tengo netbook hasta 2020, cuando ya estaba empezado a buscar algún trasto similar para reemplazarlo, con pantalla extraíble a poder ser.

Actualmente el ordenador que ocupa la mayor parte de mi tiempo es el desktop con Kubuntu, así que KDE es el entorno que uso durante más tiempo. Aunque en la época de KDE 3 y durante los primeros años de KDE 4 fui un gran detractor de este entorno, tengo que reconocer que a partir de la versión 4.7 la cosa fue mejorando de forma notable y que empecé a usarlo cada vez más, hasta que caí rendido ante sus virtudes. Pero no todas son flores para KDE, porque fuera del desktop para mi es un entorno que pierde bastante, no siendo muy agradable de usar con un touchpad. Ahí Unity y hasta GNOME Shell me parecen mejores y más fluidos, sobre todo el entorno de Ubuntu, que muestra un equilibrio bastante acertado entre una interfaz táctil y una de escritorio,  y de hecho me sigue pareciendo la mejor interfaz convergente jamás hecha, algo que Microsoft intentó emular estrellándose con Windows 8 y de lo que Apple lleva años hablando pero que no tiene ni puñetera idea de cómo empezar a meterle mano. GNOME Shell es otro que suele ser blanco de mis críticas, y no porque odie el proyecto GNU y/o el Software Libre, sino porque después de usarlo durante muchos meses seguidos (casi un año) vi que era difícil mantener un flujo de trabajo denso con él, con muchas aplicaciones abiertas. Sinceramente, me sigue pareciendo más una interfaz para tabletas y esa carencia está correctamente resuelta en Unity.

Sin embargo empiezo a ver que este baile, cambiando e intercalando distintos entornos de escritorio, está llegando a su fin, ya que las distribuciones están apostando cada vez más por unas líneas más cerradas, y la actual y dura rivalidad que mantienen Red Hat y Canonical es la prueba, donde ambas empresas luchan por controlar de forma total sus ecosistemas, intentando rechazar todo software que no esté bajo su dominio. Red Hat impulsó systemd y Wayland, y en respuesta a aquello Canonical puso sobre la mesa Mir como alternativa de Wayland y mantener Upstart frente a systemd. La primera batalla parece haberla ganado de momento, pero habrá que ver cuánto estarán dispuestos AMD, NVIDIA e Intel a esforzarse en darle soporte al servidor gráfico de Canonical, además de que ahora ella misma tendrá que adaptar todos los drivers que incluye el kernel, cuando apostando por Wayland habría tenido una línea estandarizada y ya trabajada. La segunda batalla la perdió después de que Debian decidiera apostar por systemd como reemplazo de sysvinit, así que Canonical decidió agachar la cabeza y aceptar el estándar, y menos mal que este sí lo ha aceptado.

Esta apuesta por crear ecosistemas cerrados con Software Libre va camino de implosionar GNU/Linux, debido a que cada vez veremos más software incompatible, software que solo funcionarán en distribuciones concretas, con entornos concretos y hasta arquitecturas concretas. Aquí he apreciado dos movimientos que muy posiblemente me hagan abandonar KDE por Unity y en consecuencia por la rama oficial de Ubuntu.

Primero tenemos a Snappy, tengo que reconocer que no tengo claro qué es exactamente, pero pinta que es un nuevo gestor de paquetes destinado sobre todo a facilitar la instalación de bundles en Ubuntu, aunque muy posiblemente también mantenga la capacidad de instalar a través de dependencias como siempre lo ha hecho ATP. A mi personalmente Snappy me parece una muy buena idea, que va sobre todo centrada a potenciar la convergencia hacia la que avanza muy lentamente Ubuntu, y espero que alcance unas cotas de calidad altas y que sea un buen sustituto para un APT que, sinceramente, se está mostrando un poco anticuado ante el avance de los gestores de paquetes RPM, como por ejemplo Yum, el cual he visto mejorar mucho más que ATP en los últimos cinco años.

Luego tenemos un software que he desgranado tanto en MuyComputer como en MuyLinux, Visual Studio Code, un editor de texto desarrollado por Microsoft y que es multiplataforma, con versiones para Windows, OS X y Linux. Pero claro, lo de “versión para Linux” hay que cogerlo con pinzas, porque solo hay una de 64 bits y encima en Kubuntu no me funciona bien, cuando si lo hace correctamente sobre Ubuntu con Unity. La distribución de Canonical es la dominante en el mundo de GNU/Linux, al menos en el desktop. No se qué porcentaje tiene, pero he llegado a leer números que varían entre el 50% y el 90%. Aun así Canonical ha conseguido que la gente vincule GNU/Linux desktop a Ubuntu, y cada día veo más software que está claramente centrado en él, dejando marginadas al resto de distribuciones.

Con este panorama, creo que Kubuntu 14.04 será la última versión de un sistema operativo GNU/Linux que no sea Ubuntu con Unity que usaré sobre una máquina de producción, porque debido a las historias que acabo de contar, Ubuntu irá creando poco a poco un ecosistema cada vez más cerrado y exclusivista, y ojo, no es la única que está recorriendo este camino, porque Red Hat está haciendo exactamente lo mismo a través de GNOME, por ejemplo, intentando reemplazar componentes que no están bajo su control por otros que sí lo están.

Por suerte Ubuntu con Unity me gusta, y si no lo uso en mi desktop en parte es porque tengo la sensación de que me falta ancho en mi monitor “cuadrado”, sin embargo me parece triste ver cómo la fragmentación de GNU/Linux ha terminado haciendo que cada vez la compatibilidad entre las distintas distribuciones sea más complicada, y luego hay gente que me tira ladrillos bien grandes cuando vocifero la necesidad de estándares en GNU/Linux, y era precisamente para evitar esto mismo que estoy explicando.

La estandarización en GNU/Linux llega tarde y mal.

Comentarios

  1. Yo lo que digo es que tanto Red Hat como Canonical nos van a someter en las próximas versiones a una situación de "prueba y error" insoportable, y en ese camino también van a arrastrar a los fabricantes, corriendo el riesgo de regresar a la edad de piedra otra vez con el tema de los drivers gráficos y demás. Como decís en la última línea, muy, pero muy mal llega la estandarización.

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  2. El problema no es la falta de estandarización, el problema es de un individuo que ha importado lo peor del modelo privativo al software libre, un individuo que cuando en otras comunidades lo mirábamos con desconfianza nos llamaban envidiosos.

    Creo que la falta de estandarización es lo que ha evitado que ese mismo individuo nos arruine a todos la experiencia linux, uso Mageia y sin ser un 10 le da soporte adecuado a varios entornos de escritorio.

    ¿Y quien dice que si hubiera un estandard este señor no lo intentaría cambiar a algo que le conviniera más?

    P.D. Perdón si sale duplicado, puedes borrar el otro y conservar este

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    1. Perdona la tardanza, pero tampoco es que me tome este blog muy en serio.

      Sinceramente, veo los modelos de bifurcación de FreeBSD y Android mucho más sanos que los de GNU/Linux, donde las bases tecnológicas se mantienen y por lo que se de Android, las bifurcaciones son compatibles entre sí, algo que no pasa en GNU/Linux.

      Aunque parezca mentira, los únicos que se benefician de la falta de estandarización son los propios desarrolladores de las distribuciones, a quienes esta situación les sirve para mantener su ego por las nubes, pero a usuarios de todo perfil, administradores de sistemas y programadores tercero nos hace polvo.

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