Migrando de Firefox a Opera, ¿por qué?

Durante muchos años Firefox ha sido mi navegador web principal, algo que solo dejó de ser durante un breve periodo de tiempo tras el lanzamiento la versión 4 y el cambio en el modelo de desarrollo.



Si había algo que me mantenía en Firefox era su compromiso por el Open Source y los estándares web, sin embargo llevaba tiempo meditando migrar a otro navegador y hasta he realizado algunos amagos. ¿El motivo?, soy un gran admirador de Chromium.

No lo voy a negar, Chromium es a día de hoy en mi opinión el navegador más moderno, y soporta antes que nadie los nuevos estándares. También es una tecnología que está pensada para los procesadores actuales gracias a que es multihilo, lo que le permite aprovechar todos los cores de una CPU para ofrecer una experiencia de navegación mucho más fluida que el Gecko de Firefox. Evidentemente todas estas virtudes tienen un acusado precio, un desmedido consumo de RAM que puede superar el giga sin ninguna dificultad en la versión de 64 bits para GNU/Linux, algo que critiqué duramente en su día y que sigo manteniendo hoy.

Llegado hasta aquí, posiblemente te estarás preguntando por qué no di el salto a Chromium, y el motivo es porque soy un asiduo usuarios de los servicios de sincronización, y Chromium me obliga a usar los servicios de Google y yo estoy harto de darle tantos datos al gigante de las búsquedas. Por otro lado Google Chrome lleva años siendo mi “navegador social”, y es a través de él donde ejerzo mis interacciones en las redes sociales, así que este navegador queda descartado porque muchas veces, en muchos sitios web, se me inicia sesión sin querer con la cuenta de Facebook cuando tengo una cuenta aparte de cualquier red social, así que para no mezclar he decidido usar dos navegadores por separado. Por estos motivos tocó buscar un nuevo navegador basado en Chromium y que no estuviese tan atado a Google.

En primer lugar probé Maxthon, y aunque es el que mejor compatibilidad me ofrece con el blob de NVIDIA según los resultados al consultar la GPU (poniendo chrome://gpu en la barra de direcciones del navegador), su escaso ritmo de actualización y el hecho de que los servidores estuvieses ni más, ni menos que en China me hicieron volver a Firefox. Aquello prometía, pero después de un tiempo la cosa no cuajó, aparte de problemas con el propio servicio de sincronización.

La llegada de Opera

Opera, que en su versión con Presto ofrecía un buen soporte para GNU/Linux, abandonó de mala manera este sistema después de dar su salto a Chromium. Sin embargo un tiempo después, y posiblemente tras recibir miles de quejas y peticiones por parte de los usuarios del sistema operativo Open Source, decidió darle un soporte limitado, centrado en la versión para 64 bits de Ubuntu a través de un paquete Deb que instalaba también un repositorio para actualizar la aplicación. Este enfoque en Ubuntu, del cual también comenté cuando me tocó escribir sobre Visual Studio Code tanto en MuyLinux como en Trolls y Open Source, es algo que también se nota en Opera nada más iniciarlo, resultando palpable que su integración en Unity es bastante superior que en KDE. ¿Serán estos mis últimos meses como usuario de KDE?, tiene toda la pinta de que si.



Un navegador que tiene que mejorar mucho

Cuando Opera Chromium aterrizó para Ubuntu se mostró como un navegador todavía a medio acabar, algo inestable, y que necesita de ciertos parches en Ubuntu 14.04 para poder disfrutar de su soporte multimedia, debido a que requiere una versión concreta de ffmpeg.

Por otro lado está el soporte DPI, el cual no va del todo bien Opera Chromium, asunto que también enseñé a corregir recientemente en MuyLinux. Este asunto no afecta a todo el mundo, de hecho a mi no me lo da sobre el portátil Toshiba, el cual funciona con Unity y el driver libre para tarjetas ATI. Sin embargo la cosa cambia cuando se trata de mi ordenador de sobremesa, que funciona con el blob oficial de NVIDIA. Aquí, y sin saber explicar por qué, el DPI con el que funciona Opera es de 86 ppp cuando tenía que ser 96 ppp. Aún así investigue hasta poder dar con algunas soluciones.

Tampoco hay que olvidar el servicio de sincronización, el cual está en pañales en Opera, sin embargo solo es cuestión de tiempo que se ponga a un nivel aceptable, porque la empresa noruega lo tiene todo proyectado y por suerte pinta que todas las mejoras llegarán a la vez a todas las versiones.

Pérdida de confianza en Firefox

Otro de los aspectos que han hecho que Firefox cayera de su trono ha sido la pérdida de confianza en el proyecto. Sinceramente, me da lo mismo que el navegador de Mozilla incluya publicidad con el fin de mejorar la rentabilidad de su fundación, tampoco me importa que incluya DRM porque soy un defensor del DRM en HTML5, sin embargo no puedo comprender por qué propone incorporar por defecto un software privativo como Pocket.

Pocket no aporta nada que sea imprescindible, y entiendo que Mozilla necesite dinero, pero una cosa es buscar vías que posiblemente puedan molestar a los usuarios, como la publicidad, y otra es pasarse por el forro todo principio que predicó.

La gente me dirá que Opera es básicamente software privativo y que no tiene ningún compromiso con el Open Source, y es ahí el por qué he decidido en parte migrar a Opera Chromium, porque este navegador no tiene ningún compromiso, soy yo quien asume los riesgos y las consecuencias sin tener claro lo que tengo delante, pero este es un detalle que Opera jamás dejará tan claro como Mozilla, así que se puede decir que me siento algo traicionado.

Conclusión

A pesar de tener mucho trabajo por delante, Opera Software por fin me ha ofrecido lo que he estado buscando durante mucho tiempo, Chromium fuera de las garras (aunque no del todo, obviamente) de Google.

Para terminar, me gustaría comentar que antes de dar este salto, y con el cual llevo más de dos semanas bastante contento, que Opera ya era mi navegador web por defecto tanto en Android como en mi Windows físico, con excelentes resultados. La versión para GNU/Linux aún no está a la altura de su “hermano” para el sistema de Microsoft, pero ya he recibido varias actualizaciones y puedo decir que la aplicación está progresando adecuadamente. ¿Qué ha perdido su identidad con respecto a cuando usaba Presto?, cierto, pero yo soy de los que prefieren dejar el pasado en el pasado.

Comentarios

  1. Veo que te has picado con mi blog.

    Sí, he vuelto, aunque estoy algo arrepentido porque me cambié por mi migración a Fedora, sin embargo ese cambio se frustró, así que he vuelto a Ubuntu.

    No lo tengo decidido, pero si Opera arregla sus problemas con el soporte multimedia y saca una versión de 32 bits, soy muy capaz de volver.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares