Redimiendo a GNOME Shell

Últimamente no ando inspirado para escribir, así que por lo que se puede apreciar, mi blog anda bastante muerto. Sin embargo hoy me gustaría redimir un entorno que he castigado con gran dureza en el pasado, GNOME Shell.



GNOME 3 con su interfaz oficial se presentó junto a Fedora 15 como una apuesta arriesgada pero original, con un concepto de interfaz convergente muy novedosa, que tenía el foco puesto en simplificar al máximo la experiencia con el entorno. Ya no había botones de maximizar y minimizar, estos habían sido sustituidos por un doble clic en la barra de título, algo que muchos usuarios de Windows hacen. La llamada “tecla Windows”, que durante casi dos décadas fue ninguneada por el mundo de GNU/Linux, fue por fin aceptada, teniendo un gran protagonismo en GNOME Shell y otras variantes de GNOME 3 como Unity 7 de Ubuntu, y es que la dichosa tecla, oficialmente llamada súper, resulta imprescindible si se quiere trabajar con velocidad sobre GNOME Shell. Hay otras cosas más, evidentemente, pero yo destaco eso. La cosa me gustó y lo vi como un concepto con futuro.

Sin embargo con el paso del tiempo las cosas no fueron mejorando como se esperaba, porque el entorno empezó a mostrar un evidente estancamiento y una clara falta de ideas. El planteamiento base era bueno, pero había elementos que no terminaban de ser todo lo prácticos que deberían, como las ventanas flotantes y esa área de notificación que era un poco difícil de manejar, además de confusa. Fueron pasando las versiones y me cansé, por lo que decidí saltar a KDE y poner en duda la continuidad de GNOME como proyecto, incluyendo aquí la librería GTK, base tecnológica de dicho entorno de escritorio.

Pero todo cambió cuando probé GNOME 3.16 en Fedora 22. Aunque es cierto que unos problemas de compatibilidad con el blob de NVIDIA me forzaron a cambiar a Ubuntu GNOME (para luego pasar recientemente a openSUSE Leap 42.1), GNOME Shell 3.16 empezó a dar signos de mejoras evidentes, destacando aquí la nueva disposición del área de notificación, mucho más accesible y menos confusa que antes, además de mucho más clara, útil y fácil de manejar. Veía los iconos más grandes, adaptándose mejor a las pantallas de grandes resoluciones que tan comunes son hoy en día. En fin, veía que el entorno por fin mejoraba en su usabilidad.

Algunos me dirán que no menciono cambios radicales, y es que al entorno no le hacía falta cambios radicales, solo cambiar algunos aspectos para hacerlo más usable, y a pesar de la mejora, el tema de las ventanas flotantes es algo que no me termina de convencer, creo que se tendría que apañar alguna herramienta que ayudase a saltar entre aplicaciones de forma gráfica, sin tener que recurrir al alt+tabulador.

Pese a todo tengo que reconocer que he acabado enamorándome de GNOME 3.16, el cual me encantó, y GNOME 3.18 ha sido la confirmación de que el entorno vuelve a recuperar el camino y a saber qué ofrecer, añadiendo pequeños detalles que pueden terminar siendo realmente útiles para el usuario, justo al contrario de que KDE, que incorpora posibilidades casi infinitas, de las cuales más del 90% son poco útiles para la inmensa mayoría de los usuarios. De hecho yo jamás he explotado KDE a más del 30%, y digo 30% como una forma de decir que no exprimía ni la mitad de sus posibilidades.

Así que si, he vuelto a GNOME, y me retracto de buena parte de lo dicho en aquel duro post que publiqué a principios de 2014, aunque sigo pensando que GTK está cada día más lejos de Qt y que se está convirtiendo en poco más que en un juguete exclusivo de los desarrolladores de GNOME, con varios proyectos importantes que han anunciado su migración al framework que es la base de KDE, VLC, VirtualBox y Autodesk Maya, por nombrar proyectos diversos que se construyen con Qt.

Sobre KDE, como he dicho muchas veces en algunos foros, puedo usar o no el entorno, pero muchas de sus herramientas me son imprescindibles independientemente del entorno utilizado. Kdenlive, Krita, Ksnapshot, Okular, K3B y Gwenview son aplicaciones sin las cuales me vería forzado a volver a Windows, y es que a pesar de que el entorno pueda gustar más o menos, es innegable que KDE posee bastantes de las mejores aplicaciones gráficas para GNU/Linux.

Comentarios

  1. Respuestas
    1. Pues yo acabo de volver Kubuntu, y no es por GNOME, sino más bien por las distribuciones que lo incorporan.

      Ubuntu GNOME no estaba mal, pero no es todo lo estable que debería y en mi portátil me daba ciertos problemas con la Wi-Fi, así que pasé a openSUSE, y todo bien, hasta que llegó la hora de probar la edición de vídeo. No se por qué, pero el soporte de vídeo de openSUSE Leap es un desastre, un desastre que no vi en openSUSE 13.1, y después de meter un par de repositorios para arreglar ese problema, vi que me había cargado otras cosas, sin saber cómo revertir el asunto.

      Viendo la situación, decidí volver al sistema que mejores resultados me había dado, y ese era Kubuntu, cuya versión 14.04 aguantó más de un año sin apenas quejas, solo un poco la ausencia de systemd, y el más importante, la carencia de OpenJDK 8.

      Ya me he hartado de hacer experimentos con gaseosa y he preferido volver a lo que mejor me ha funcionado, aunque ahora uso Plasma 5 en lugar de KDE 4.

      Sobre GNOME, no me retracto de nada de lo dicho en este artículo, creo que ha dado unos saltos de gigante en sus últimas versiones y me alegra ver que vuelva a tener un camino, pero no he encontrado una distribución que lo implemente bien y a la vez satisfaga todas mis necesidades, y ahí Ubuntu siempre ha sido la que mejor ha respondido con el paso del tiempo, ya que padezco de una gran dependencia del software de terceros y privativo.

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  2. Gnome3 lo uso desde q salió. Incluso cuando no iba bien. Estaba enamorado de su concepto y facilidad de manejo. Es la sencillez en estado puro. Para mí, su punto débil desde siempre son las extensiones, que se rompen constantemente al actualizarse Gnome. La idea de extender el sistema operativo más allá del ordenador con el visor Docs y de fotos online, contactos y demás es muy buena, pero está verde y no me resulta tan ágil como usar el navegador directamente. Algo que me gustaría ver alguna vez es a Gnome en una tablet, ya que tiene pinta de ser muy usable en pantallas táctiles

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