¿Comprar o no comprar Nintendo Switch? Esa es la cuestión

¿Comprar o no comprar Nintendo Switch? Esa es la cuestión. Sí, rajé de la consola en la entrada anterior (también en YouTube), ampliando aún más mi punto de vista en YouTube, ya que además de una pésima relación potencia-precio, la última consola de Nintendo peca de un catálogo demasiado centrado en los colorines (¿dónde está Metroid Prime?).


Por supuesto que la consola me parece una porquería y sigo pensándolo, pero ay, ese Zelda: Breath of the Wild… Como cumpla las expectativas me temo que al final no podré resistirme. No es que la prensa me haya comido el coco, no es que Nintendo haya asaltado mi casa y me haya lobotomizado. No, la cosa tiene mucha más historia detrás y voy a explicar por qué.

Yo me defino como un retrogamer, sí, de esos tipos que prefieren los juegos antiguos frente a los nuevos. No le hago ascos a los juegos en 3D, ni mucho menos, pero veo cómo en los últimos tiempos los gráficos y los teraflops han terminado por acaparar todo el protagonismo en los videojuegos, hasta el extremo de dejar la jugabilidad en un lugar secundario.

No paro de leer comparaciones entre Breath of the Wild y The Witcher 3, una comparativa absurda a pesar de que el primero se inspira algo en el segundo, cosa que queda en evidencia solo con ver vídeos de ambos juegos. Yo tengo The Witcher 1 y 2, además de haber jugado a todos los Zelda en 3D menos el Skyward Sword (que por cierto nunca me llamó la atención, además que no tengo una Wii), y puedo decir que en términos de jugabilidad los dos primeros de The Witcher no le hacen ni sombra a Ocarina of Time, un juego de 1998. Sí, el mítico juego de Nintendo 64 “revienta” en términos jugables a las obras CD Project RED, y esto no es una opinión, sino que cualquiera que sepa de verdad de videojuegos (que no son los gráficos y los teraflops) puede corroborarlo. El primer The Witcher me pareció una maravilla, pero el segundo para mi flojeó bastante en muchos aspectos que lo volvieron demasiado pasillero para mi gusto (por suerte, personas que opinan como yo me han comentado que en The Witcher 3 se han recuperado los elementos que hicieron grande a la primera parte).

Volviendo al tema, me temo que los fans de los gráficos y los teraflops jamás podrán disfrutar de los videojuegos de verdad. Para estas personas todo lo que compren, al cabo de 5 años, les parecerá una porquería, porque ya habrá otra generación de videojuego dejando técnicamente obsoletos a los presentes. No entiendo las críticas al apartado gráfico de Breath of the Wild. Aunque reconozco que resulta mejorable en algunos aspectos (ciertas ralentizaciones y texturas), a nivel artístico es un 11 sobre 10, y no hay más que ver este vídeo para comprobarlo.


Algunos estaréis diciendo, “pero Edu, esto no explica el por qué de tu interés en comprar la Switch tras rajar de ella”, ahora me pongo a ello.

Bien, todo se remonta al año 2000, cuando jugué y me pasé Ocarina of Time, para mi el mejor videojuego de todos los tiempos. Yo antes era un jugador compulsivo, aunque siempre en Nintendo porque las demás marcas nunca me ofrecieron lo mismo. A mi me daba igual tener 1.000 juegos disponibles, solo me importaban unos pocos, esos pocos que alcanzaban la excelencia jugable, y fuera de Nintendo solo he visto a Valve alcanzarla y solo con Half-Life.

En aquella época, cuando me pasaba un juego, siempre me imaginaba cómo tendría que evolucionar la saga a la que correspondía, qué tenía que añadir, qué tenía que corregir… Tras pasarme Ocarina of Time, he estado durante años soñando con un mundo enorme que pudieses explorar con libertad, un mundo enorme, pero también saturado, en el cual pudiese perderme e ir avanzando de forma anárquica. Ocarina of Time no ofrecía una gran libertad a la hora de explorar, sin embargo, por primera vez disfrutaba perdiéndome  en un mundo en tres dimensiones. Dejaba de lado la misión principal para recorrer Hyrule una y otra vez. Muchas veces estaba realmente perdido, pero me daba igual porque disfrutaba, era una sensación mágica, porque el universo recreado en Ocarina of Time era algo que te invitaba a perderte y explorar, a descubrir sus secretos.

Imaginad que estáis de espaldas a un acantilado y luego os dejáis caer. Pero no, al final no caéis, sino que se os lleva el viento en un agradable viaje lleno de fantasías. Se puede decir que esa fue la sensación que tuve al jugar a Ocarina of Time y siempre deseé que aquello fuera a más, con más libertad, con un mundo más grande, en resumidas cuentas, un Zelda of Scrolls.

Wind Waker se acercó a eso, pero su enorme océano terminaba por hacer la exploración un poco pesada, ya que mostraba un mundo un tanto vacío en términos generales. Por otro lado, he leído que Nintendo ya experimentó con eso de ofrecer libertad casi absoluta en el Zelda original de NES, el cual no he jugado (no soy tan viejo, empecé en Super Nintendo). De hecho dicen que este Zelda 3D es posiblemente el más fiel al juego original. Es como si Nintendo no se hubiese decidido a dar el salto hasta que la tecnología lo permitiera, aunque también es cierto que la tendencia a casualizar de la compañía en los últimos tiempos hizo que no se decidiera hasta hace unos años a poner en marcha esta perspectiva en la saga.

Quizá explicar estas cosas esté resultando algo infantil. A lo largo de mi vida me he pasado decenas de juegos, pero solo unos pocos me han llegado al alma, y Ocarina of Time fue uno de ellos. Desde entonces he soñado justamente con lo ofrecido por Breath of the Wild, un mundo abierto, enorme y que pudieses explorar a voluntad, un mundo en el que perderse, un mundo que puedas recorrer de forma anárquica, siendo este hermoso y lleno de vida y detalles. Sí, llevo 17 años soñando con eso y, ¿lo voy a dejar escapar solo porque sale para una consola que no me gusta? Se trata de gastar un dineral solo por un juego (aunque posiblemente también compre Xenoblade, Monster Hunter, Donkey Kong y estoy a la espera de un Metroid Prime), pero es algo que me hace especial ilusión.

Si Breath of the Wild fuese otro Skyward Sword, otro Ocarina of Time (en términos de mecánica) u otro Wind Waker podría vivir sin jugarlo, pero esto es especial, es el paso que llevaba esperando y demandando desde que era adolescente. Hasta se me caen algunas lágrimas cuando veo algún vídeo de Breath of the Wild, haciéndome recordar lo bien que me lo pasé en su día con Ocarina of Time, donde Nintendo demostró que los juegos, para ser profundos, no necesitan de la mecánica más compleja del mundo, sino de una jugabilidad perfectamente diseñada.

¿Comprar una consola solo por un juego? Solo Nintendo es capaz de lograr eso.

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